Claudio Vidal pide la derogación de la “Ley de Lemas” en Santa Cruz

“La democracia es importante para el desarrollo de nuestra provincia. Cuidarla y comprometerse con ella es fundamental para vivir mejor”.

“De la misma manera, es importante que se respete y defienda el federalismo y la distribución equitativa de los recursos, eso permite la autonomía de los municipios y comisiones de fomento, y refuerza la institucionalidad, algo fundamental para la atención de las necesidades de los ciudadanos y la efectiva convivencia entre los ciudadanos. Lamentablemente, nada de eso ocurre en Santa Cruz”.

“La democracia que los santacruceños padecemos es de muy baja calidad. Permanece cooptada por una minoría política enquistada en los resortes del Estado desde donde busca perpetuarse en el poder. Su único fin es el de obtener un beneficio personal de los cargos que ocupan, y de posicionar sus ideas políticas -y de negocios- con el fin de ampliar su base de sustentación, a través de principios sectarios que atrasan, nos condicionan y separan. Este contexto provoca una grave crisis de legitimidad, representatividad y atenta contra las instituciones y los poderes del Estado”. 

Como ocurre a lo largo y ancho del país, las administraciones centrales cuentan con las herramientas fiscales y económicas necesarias para compensar las fuertes asimetrías locales y regionales que afrontamos. En nuestra provincia, el Gobierno de Alicia Kirchner no sigue con los principios que establece la Constitución y distribuye los recursos de manera discrecional, injusta y parcial; buscando así aleccionar a intendentes, presidentes de comisiones de fomentos, legisladores y concejales que se aparte de las órdenes que imparten. Utilizan la coparticipación como un “látigo”, un instrumento para castigar a todos aquellos que no entregan su voluntad al poder central. Son una estafa permanente, una mentira que se amplifica y una violación constante de la Constitución con el único fin de consolidar y conservar su poder”. 

“La distribución de la riqueza entre Provincia, municipios y comisionados de fomento debería efectuarse en relación directa a las competencias, servicios y funciones de cada una de ellas, de manera automática, y teniendo como objetivo siempre la equidad, solidaridad, el desarrollo, la calidad de vida e igualdad de oportunidades de todos sus habitantes. Pero, sabemos que el kirchnerismo no se basa en criterios lógicos de reparto, los mueven otros objetivos menos santos y justos. Por eso es que no se discute una ley de coparticipación, ni se discute una mejor manera de distribuir la riqueza en la provincia”.

“Este régimen perverso de coparticipación ha provocado consecuencias sociales terribles para la provincia de Santa Cruz, generando carencias de todo tipo en infraestructura, salud, educación y seguridad pública. También ha deteriorado la calidad democrática, ya que el sentido de la distribución discrecional y asimétrica de los fondos sirve para financiar las cajas política del Frente de Todos y castigar a los opositores; permitiendo ampliar el empleo público para cimentar el propio apoyo político, y así construir un aparato estatal que les permite obtener mayorías abrumadoras en el poder legislativo desde donde se diluyen los límites, las ordenanzas, los controles, las normas, los seguimientos y se obstruye cualquier intento de cambio o transformación del sistema”.

“Si a todo esto le sumamos que gracias a la inconstitucional y antidemocrática ley de lemas controlan y manipulan la votación, el poder del kirchnerismo es total, y su objetivo de perpetuarse en el poder un hecho per se. Se volvieron en una minoría política institucionalizada y hegemónica de la que se hace muy difícil liberarse”.   

La ley de lemas es, lisa y llanamente, una estafa electoral que vulnera la voluntad popular, quita representatividad, confunde a los ciudadanos y debilita la democracia; su utilización en Santa Cruz ha hecho mucho daño.

“Este sistema vuelve a los partidos políticos en estructuras mínimas, en coaliciones de fracciones, que operan como una especie de “cooperativa de votos”, en las que distintos candidatos suman a un mismo lema. En ese océano de inconsistencias, el elector nunca tiene en claro a quién vota en verdad, y lo que es peor, si su voto no termina beneficiando al candidato que él no desea que gane. Esto es un fraude grave que debería preocuparnos mucho”. 


“La ley de lemas no mejora la crisis de representación, la profundiza. Y si bien permite “ampliar” la participación dentro de los partidos, en verdad provoca que los grandes aparatos políticos presenten candidatos de baja calidad o testimoniales que solo se presentan para sumar votos por sectores. Por eso el kirchnerismo apoya tanto la ley de lemas, aunque lo puede sacar si eso no conviene a sus intereses en esta oportunidad. Es necesario discutir una reforma política en Santa Cruz”.


“Nada le importa a esta minoría política, sólo sus ansias de poder. No debería sorprendernos -aunque no deja de sorprender- que el kirchnerismo se llena la boca hablando de lo que hacen los demás, disfruta señalar los errores, excesos o injusticias políticas que comenten a nivel nacional otros dirigentes, partidos políticos o Poderes; ignorando, desconociendo u ocultando lo que pasa en Santa Cruz”.

“Muchas veces pasa lo mismo o cosas peores y no dicen nada, agachan la cabeza. Es que no pueden más cínicos e hipócritas. La doble moral con la que se manejan es realmente asombrosa. Queda claro que con ellos el discurso es una cosa; y la realidad, siempre es otra”. 


“Acompañan, atacan, avanzan o retroceden según las conveniencias del momento y el grado de afinidad o pertenencia de a quién se juzga. Todo está a la vista, digamos que es evidente. Negarlo no se puede, el kirchnerismo es una incongruencia para nada inocente. Sobreviven en el tiempo gracias a sus estafas, engaños y confusiones que generan a propios y extraños”. 

“En la última década hemos sido testigo de cómo se avanzó en el proceso de concentración de los recursos fiscales en manos del Gobierno Provincial. A su vez, en paralelo, aumentó la discrecionalidad en la distribución de esos fondos, exacerbando las inequidades generadas históricamente por la falta de correspondencia entre recursos centralizados y gastos descentralizados que plantean los Estados modernos”.