No sólo es su brazo armado, sino que financia su campaña y quedó claro luego del ataque perpetuado en el barrio Planta de Gas de Trelew contra la gente que participaba de una caminata de Arriba Chubut.
Nacho Torres habla de los violentos, siendo amigo de los cabecillas. Mientras el senador nacional acude a cualquier artimaña para tratar de obtener un buen resultado político en Chubut, las cosas se le salieron de control.
Su acuerdo político con Adrián Maderna no hizo más que meter al joven senador en el mismo barro donde hace años se está sumergiendo la ciudad de Trelew.
Nombres conocidos con antecedentes penales disponibles en los registros de la Justicia, punteros que manejan barrios a cambio de favores, dinero y negocios internos.
Todo eso sucede en esta ciudad mientras Torres y Maderna buscan diferentes alternativas para ensuciar la campaña de Arriba Chubut.
Y como si eso fuera poco, un día después de los hechos de violencia perpetrados por punteros de Maderna que ahora responden al senador del PRO, el mismo Torres salió a despotricar en conferencia de prensa apuntando a la violencia de los sindicatos, entre los que mencionó a UOCRA.
Lo que no puede esconder Torres es su relación justamente con la UOCRA de Trelew, y con su cabecilla Claudio Paredes, quien en 2023 también quiso tener aspiraciones de pelear la intendencia que finalmente perdió Maderna y su gente.
La relación entre Torres y Paredes es de hace años, pero jamás ante las cámaras o en público, sino escondidos en alguna oficina o reunión.
Los encuentros existieron y siguen existiendo en la lujosa oficina que el joven abrió hace poco en Trelew y que en forma constante cuenta con el ingreso de sindicalistas y políticos que juegan para Nacho.
Del mismo lugar que se lo vio entrar y salir a Paredes, de la UOCRA, los vecinos han identificado a otros personajes como Gonzalo Carpintero Paterson, Pablo Mamet y el “Negro” Vargas, todos integrantes de la famosa banda de “jóvenes brillantes” de Das Neves con la que Torres supo coquetear durante muchísimo tiempo. Hoy trabajan juntos.
El PRO no hizo más que intentar desviar el foco hacia otro lado tras los disturbios del jueves en Planta de Gas.
Encolumnados detrás de Torres en las redes sociales, todo el equipo del PRO salió a solidarizarse con una periodista a la que le habían tirado el teléfono al piso cuando intentó meterse a filmar en medio de una pelea de dos bandos.
Claro que este hecho es significativamente menor a los tiros que comenzaron a oírse minutos después y que se extendieron por más de 20 minutos.
Torres ni atinó a solidarizarse con los más de mil militantes que se disponían a caminar el Barrio Planta de Gas, pero sí con una periodista, que vale la pena aclarar que es candidata a diputada nacional en estas mismas elecciones pero por otro espacio.
Quizás una licencia hubiera sido lo más conveniente a la hora de cubrir eventos políticos, que están directamente relacionados con su candidatura a diputada.